jueves, 22 de noviembre de 2007

Ali

Mi Ali en el jardín, un día de sol.

A ella le encanta estar conmigo. Ayer vio que habíamos terminado de comer y me puse el pijama para estar cómoda en casa, y calentita. ¡Ya va empezando a hacer fresquito! En cuanto ve que hay posibilidades de que me eche un rato la siesta, empieza a mirarme a ver qué hago. Y cuando ve que me voy para el dormitorio, se viene detrás, se sube en la cama y se pone pegadita a mí.

Mientras yo le rasco un ratito la cabeza, ella y yo nos vamos quedando dormidas juntitas.

1 comentario:

Ptolo dijo...

Ali, permítame el atrevimiento, pero su belleza es perturbadora.

Ptolo